Existió un guerrero de negro cabello
Como su corazón, el cual había perdido
Con iris rojos, rojos como el acero en la forja
Rojos de tanto llorar
El guerrero se calzó su armadura mientras el pueblo le rogaba
Pero este guerrero
Se puso a marchar
A tierras lejanas para olvidar a su amor
Cuando el bosque
Este guerrero quiso cruzar
Las ninfas de los árboles
Salieron al frente de él
Rogándole que no las deje
Pero este guerrero
Continuó su marchar
A tierras lejanas para olvidar a su amor
Cuando su camino lo acercó
A las altas montañas
Sus espíritus protectores salieron
Le ofrecieron todos su tesoros
Con tal que se quedara
Pero este guerrero
Continuó su marchar
A tierras lejanas para olvidar a su amor
Cruzando las montañas
Al cielo se acercó, desde donde los dioses
Le comenzaron a rogar que no abandonara su patria
Que volviera a ser el gran protector
Le ofrecieron darle el secreto de las runas
Pero este guerrero
Continuó su marchar
A tierras lejanas para olvidar a su amor
Cruzó las montañas y los valles entre ellas
Bajó por grandes abismos y cruzó llanuras abandonadas
Pasó por los pantanos donde las almas deambulaban
Y por donde pasaba, todos le rogaban
Que no se fuera de su tierra amada
Pero este guerrero
Continuó su marchar
A tierras lejanas para olvidar a su amor
Mas luego de un tiempo, llegó al mar
Donde su viaje, parecía, a fin había llegado
Pero el guerrero derribó un enorme árbol con su espada
Y con su ayuda, un barco construyó
Le puso el nombre de su amada y al mar se lanzó
Y así, el guerrero siguió su marchar
Buscando la tierra lejana donde su amor podía olvidar
Aun sin saber que ni con la ayuda de la muerte lo iba lograr
Así partió el guerrero, solo en el mar
Soltando las únicas lágrimas que le quedaban en el corazón
Y cuando llego al medio del mar, liberó todo su dolor
Y fue tan grande su dolor, que toda la tierra lo sintió
Y todos aquellos que le habían pedido que se quede
Entendieron el porqué de su marchar
Y porque él nunca ha de regresar