Lo sé, nuevamente la he cagado. El problema se aproxima como una sombra, empezará a nublar mis días. Esta vez no me atraparás desprevenido. Caminaré un rato mientras pienso en el bello lunar que adorna tus labios. ¡No! Eso solo acelera mi proceso en sentirme culpable. Pensaré en lo mucho que creció la ciudad desde que era niño. Los edificios tapan el cielo que alguna vez nos perteneció. El cielo el gris cemento. Daría lo que sea por quedarme en el piso más alto de aquel edificio, para ver a la gente pasando como hormigas por calles cada vez más angostas. Jugaría a ser un dios que decide quién vive y quién muere, sería un juego que disfrutaríamos ambos. ¡Otra vez tú en mis pensamientos!
Necesito unos pasos más para llegar a mi destino. Puedo soportar estos pocos minutos si empiezo a prestar atención a cualquier cosa, lo que sea que no me recuerde a ti. Un paso, dos pasos y en el tercero pisé una grieta en el suelo. ¿Cuántos pasos me tomarán para pisar otra grieta? Ocho, nueve, diez… ¡sucedió! Ahora a contar nuevamente, ahora debo concentrarme en que la longitud de mis pasos sea la misma para tener buenos resultados en este experimento. Debería contar cuántos pasos necesito para ir a casa, o cuántos pasos hay en una cuadra. Pero sería una medida que se adaptaría solo a mis pasos y no a los tuyos porque tus pasos son más cortos y entonces… ¡No puedo evitarte! Pero ya, llegué.
Realmente necesito desconectarme de lo que sucede. Nunca antes había estado tan ansioso por escuchar música, cualquiera, pero que mantenga mi mente alejada de la situación. Aquí suenan los primeros acordes. Es la canción que escuchamos juntos, que dijiste que no te gustaba. La siento en el alma, empiezo a recordar aquel día caminando por callejones vacíos. Recuerdo comer helado, recuerdo sentarnos a descansar, recuerdo besarte y tocar tu rostro. Y nunca antes, las letras de una canción habían sido tan atinadas para mí. Maldita sea la música, malditos los días y maldito sea yo.
Lágrimas que salen, lágrimas sabor a culpa. Solo déjame morir unos minutos en esta dulce pena armoniosa.