La quemante mirada

Qué más pueden decir tus ojos
que no sea que sintetizan el sol.

Imagino la calidez
de dos fuentes quemándose,
la ignición del centro luminario,

qué más se puede decir del sol
que no sean tus ojos.

En la tibieza de tu párpado
reposan los sueños,
los nidos de mil aves encendidas
donde mueren y renacen
tus reflejos,

la mirada quemante
donde espero rendido.

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