La noche

Sé que no esperas una promesa de amor

mientras se impone la noche,

el amor es solamente este acto,

dices,

el de este preciso instante

en el que mirarte es desarmarte

y en el que no pretendes más que susurros

rondando en tus mejillas

deseando el arribo de mis labios en tus labios

o esperando que argumente el hecho de mi piel

junto a tu piel.

Sé que esperas solamente una sentencia

basada en tus ojos y la infinidad de la noche,

que quizá te sientas insuficiente para el mañana,

que quizá no haga falta nada

sobre la sombra de tus magníficos sueños,

que quizá el amor no sea este instante

sino la noche que ahora nos precede

y a la cual la mente busca dar alcance

sin tregua,

apaciguándose derrotada

en la puerta de tu boca.

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