Me detengo previo al desenlace,
por temor y por las causas tenues,
me conformo con tu partida emulando la tarde,
sin opción a escucharte de nuevo.
Cuando pienses en mí
no será con la sonrisa de antes,
ni con la voz de tus boleros ni valses,
será todo triste, mi amor,
como antes de conocernos.
Dejo tirados los frutos de tal cariño,
las hojas secas de tu poema favorito,
los símbolos que guiaron tus ojos,
mis labios después del amor.
Será el final de tu voz cansada por las mañanas,
no quedará ni sombra
ni aroma ni rastro
de lo que fue tu piel
cubriendo mi alma
y serás solamente ausencia
o un sueño
del que no tengo detalle.