Aún puedo tocar las emociones en el aire,
puedo sentir la lluvia
traspasar mi ventana blanca.
Me temo que si la vida me da más penas,
me romperé sin remedio.
En el lúgubre ascender de la madrugada,
hasta la hora dorada.
No debo demostrar debilidad,
pero a veces somos creados de tristeza.
¿Si me desvanezco en el viento?
Sé que podría volar, pero,
¿fui capaz de lograr lo que se supone que debía?
Aún con arrepentimiento,
esperando la mañana,
así tantas veces,
entonces sí habría un «tal vez».
Los deseos nunca se cumplen totalmente,
sin embargo, olvidé el significado de ello.
Hasta algún día explorar
emociones correspondidas,
así como todo lo que un día quise,
y hoy vivo sin ello.
Mi vida apareció con el rocío
y lejanamente desaparecerá con el rocío,
esta vida solo es un sueño tras otro.