La amnesia colectiva aparece cada 5 años. Este curioso fenómeno permite, a gente como yo, controlar la opinión de las masas y adquirir el poder. Es un conflicto lleno de tantos factores como dinero, contactos y promesas. Cada año, los rivales son muy diferentes pero puedo clasificarlos entre aquellos que radicalizan sus ideas para ganar gran cantidad de adeptos y los que se presentan moderados en todo aspecto para mostrarse diligentes al tomar cualquier tipo de decisión. Al final, quien sabe mentir mejor, gana.
Debido a la amnesia colectiva, las personas olvidan lo que hicimos y esto puede ser algo que juega a nuestro favor, pero a contrarreloj, en solo 4 o 5 meses debemos crearnos una imagen que sea de agrado de la gente. Evidentemente, no se puede satisfacer a todos, pero debo convencer a una gran mayoría. La estrategia es quitar adeptos de otros grupos e insultar a aquellos que su opinión vale menos. Esto debe planificarse con cuidado, necesito atribuirme actos honorables y una carrera exitosa. También debo cuidarme de que mis rivales recuerden a la gente mis «errores», es un arma de peligro porque también me acusan de cosas que realmente nunca hice. La estrategia es atrevida, pues puedo echar barro a mis rivales. ¡Qué importa si es verdad o no! Mientras mas escándalos inventes para uno o más etiquetes a otros, mejor posicionado estarás.
Esta guerra de lanzarse insultos y chismes es una labor tan compleja, que todos terminamos con una serie de antecedentes horrorosos. Para que los cerdos dejen de gritarme, es necesario echarles basura que sé que comerán, es ahí cuando les prometo lo que quieren oír. Si no les gusta el aborto, me declaro en contra de esto; si quieren más dinero, les prometo dinero sin importar de donde salga; si quieren educación, les imprimiré diplomas de lo que sea; y si quieren comida, tiraré más y más basura hasta que se callen. Los cerdos pueden llegar a cantar si se los pido.
Al final, todo esto es para ganar el poder. Sepan que soy superior a todo ese grupete que dirijo, sepan que soy yo quien controla sus vidas, sus cuerpos y su dinero. Que la gente entienda que soy lo mejor que les ha pasado y que merezco un lugar privilegiado en la historia. Sabrán que no hay mejor ser que yo para esto. La democracia es solo sinónimo de ego, no votan por el cambio. Votan por mi narcisismo, mi poder sobre ustedes, mi poder detrás de ustedes y mi poder dentro de ustedes. Realmente, no me importan.
Es un trabajo agotador crear este personaje que tanto le gusta a la gente, pero vale la pena por todo el poder que podré acumular en 5 años de gobierno. Me vengaré de aquellos a los que tanto rencor he guardado y mis fieles lamebotas tendrán un puesto garantizado, empezarán su camino parasitario. Cada mañana, me veo en el espejo y practico mi juramentación. Me vas a aplaudir, vas a celebrar mi victoria por un sueldo seguro y un pedazo de poder.