-(Febrero de 2018)-
Suenan las gotas tenebrosas
y se mezclan con un raro chillido,
una lejana voz quebrada
y vibrante,
terrible eco en la penumbra.
Se junta con la sombra en que respiro,
circula por mis dedos y mis cejas,
se adhiere desde la ventana, sabe dar pasos,
sabe posarse en la parte baja,
susurra oscuras cosas,
no se separa de mi pecho.
Al salir me deja las puertas abiertas,
las piernas frías,
el terrible preludio de los muertos.