Parece mentira que ya no estés más,
son argucias, para asimilar la realidad.
Debe ser, esperando solitario un rayo de luz.
Si encontré el rumbo otra vez, fue siguiendo una ilusión,
una estrella en el aire gris.
¿La ira es contra mí mismo?
Pues tengo ira de sobra y para qué elegir.
No digas que en mis ojos la luz ya murió,
una llama vieja de un lejano amor.
Sí, perdí la razón por encontrar la senda,
cortar mis alas de piedra y volar.
Después del silencio aún te querré,
pero después de la lluvia, mi senda cambiará.
Desciende a ver mi alma nevada.
Cabellos largos y grises.
¿Hay discusiones acerca de mi lealtad?
He dejado en el recuerdo,
los versos que no escribimos.
La noche cambió, no me quiere hablar,
ya no templa mi tempestad,
ya no susurra sobre las montañas plateadas,
ya no me dice dónde estás.
El tiempo, mi aliado se volverá.
Las viejas heridas sanarán,
suspiros en el mar se hallarán,
los días tristes se esfumarán,
y los latidos de mi alma descansarán.