Volver la mirada y no ver más que un obscuro pasillo,
no recordar la edad en que cogí mi guitarra,
o la vez en que salvé sus cuerdas.
*
Llena de despedidas en su madero,
borradas con cada rasgueo, marcadas por algún huayno.
La tristeza sostenida.
*
Volver a las antiguas tonadas,
rebuscar espacios quebrados,
querer no romper más los fragmentos,
situarse en el medio de la sala
o de la nada que es lo mismo,
saberse transcurrido,
lejano del tierno amor,
falto de licores.
*
Olvido sostenido.
Nos queda la fuga.
La última
nota menor.