Mil noches sin ti

El miedo no ha dejado de mirarme, 

aún sin tus caricias lejanas, 

en mis porvenires agitados y grises. 

La lluvia no cesa bajo mi almohada,

las nubes negras rodean mi alma, 

los charcos se hacen lagunas, 

todos los vacíos de no tenerte. 

Los campos verdes no dan la calma sin tu presencia.

Siento frío de no poder tocarte. 

Los risueños bajo la nieve de mi alma,

la soledad en blanca lana de tristeza. 

Tertulias de olvido de mis ayeres prometidos. 

Recompensas de ternuras prometidas, 

Mi memoria cede a tu presencia, 

en resignaciones de distancias, 

en la que soy condenado a bailar en la oscuridad,

la oscuridad de mil noches sin ti.

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