Guardo el pequeño libro que nos define,
los errores no ortográficos,
la última tonada de tu voz;
las hojas que ya no tienen caso.
*
Irremediablemente, debemos partir.
*
Lo peor debe ser mirar sin ti esta misma ventana.
Lo mejor sea quizá que visiblemente ya no llueva.
*
Todo paisaje termina con un último trazo,
el color al final del sol,
la quietud previa a la noche.
Así debe ser la despedida, dices,
y en el pecho se te desprende algo
y tu voz busca refugio
para no quebrarse.
*
Adiós.
Esa triste palabra.