El silencio en lo salvaje de tu mirada,
lo luminoso de tus iris caramelo,
de esto se trata sentir alegría.
Todo cuanto mi retrato se aviva en tu cariño.
Así mismo las rosas toman tu color,
la luna alumbra tu esplendor.
Ojitos claros inundados de tristeza.
Sigo escuchando,
sigo buscando tu estrella en el cielo.
Como mi sol de medianoche,
en la oscuridad de la luna escondida.
Tus ojos insondables sabor a miel,
dentro de mi mente y bajo mi piel.
Mi alivio perenne bajo tu blusa,
al tañer de tu cadera.
El soplido de tus cabellos medio largos,
en rayos difuminantes de deseo.
Tu piel suave llena de caricias,
entre besos desesperados de lujurias.
Pero es corta mi estadía,
al deber del medio día.
Extrañaré las risas de alegría,
en mi partida sometida,
aun si mi cuerpo te extraña todavía.