En mi crisol de emociones,
de inocencias perennes,
despojado de mis ayeres.
Sé ve claro como irradias vida,
el cielo seguro brilla en tus ojos,
con tu sonrisa carmín incandescente.
Mi dama de Efebos,
de tus aires puros elíseos,
mi copo blanco de nieve,
mis alas de gorrión ausente,
silueta rosa, larga de azabache,
Tú, mi anhelo etéreo difuminable.
No hay problema si llevas el alma clara,
porque mi corazón irradia esperanza.
No temas si mi mirada se agacha,
seguro porque mi piel te siente cerca.
Llevas la lluvia donde vas,
riega mi presente con rocíos de tu alma,
que la calidez de tu corazón intente alcanzarme,
que me abrace, que me cubra, que me adopte.
Hoy moriré o viviré,
de seguro será a través de tu mirada.
Si he de caer en tu precipicio,
que sea con una sonrisa en los labios.
No te sientas sola por las calles,
nunca olvides,
que yo escribí estas letras pensando en ti.