Mi tiempo libre se ha convertido en una extensión de tu tiempo. Me he convertido en un artefacto que cumple las labores necesarias y me siento casi automatizado a complacer lo que sea solicitado. Me siento programado para realizar actividades que cumplan tus expectativas, en caso hacerlo no sea de tu agrado debo mostrar culpabilidad de mis actos, arrepentirme por cometer tal error y corregirlo inmediatamente, pues tu ira sería el castigo. La única solución es la humillación y el perdón debe solicitarse del modo que tu decidas tácitamente, es mi misión adivinar cómo proceder, y más errores conllevan a más ira que se pagan con indiferencia y más humillación. El perdón es un privilegio del cual debo agradecer.
Muero por un poco de libertad, por un suspiro durante la tarde y fumar un cigarro antes de dormir. Pero mi sueño queda dispuesto a tu voluntad, y mi amanecer debe ser tan sigiloso que no te incomode. He decidido darme un sueño perpetuo que no podrás controlar.
Es difícil escoger un modo de ir a dormir, preferiría que sea discreto pues en caso de fallar no tener evidencias de la cual sentir más culpabilidad. Podría irme a dormir con una corbata elegante y esperar que el aire escape de mí, pero suena técnicamente complicado para alguien no experimentado. Pensé en dejar salir el contenido rojo de mi corazón por una abertura en mis muñecas, pero no quiero que tome mucho tiempo. Así que decidí tomar caramelos para el sueño, desvanecerme lentamente en un sueño sin posibilidades que los ruidos ni la luz pueda despertarme.
Ya tomé muchos caramelos y bebí un vaso con agua. Adiós, iré a dormir.