Los detalles se constituyen en lo más complejo de tu ser, puedo jurarte,
pero yo no juro lo sabes,
lo sabes bien y eso que no he querido hablar de amor.
Lo más difícil deben ser las dos figuras negras que ocupan el lugar de tus ojos,
o el color que usurpa la tonalidad de los bellos misterios, sí,
te hablo del cielo o del estío, o si prefieres del durazno,
sin duda te toparás con retazos míos
que harán las veces de palabras que no necesitas,
y eso es lo de menos
porque lo importante es que no alcanzamos a reparar en nada,
ni en el eco estrepitoso con el que invocas los labios
ni en el silencio en el que se arden los cuerpos.