Hoy, te amo Perú

Hoy, repican campanadas de felicidad patria,
colmando de alegría los pechos compungidos,
de peruanos sufridos, golpeados y asolados por una pandemia y
por una corrupción tan letal como la primera.

Hoy, hombres, mujeres y niños entonan a voz en cuello,
la magnificencia de los colores de sus entrañas,
del blanco de su alma, y el rojo de sus venas que impregnan
una bandera de lucha y esperanza.

Hoy, copas tocan el cielo, repletas de néctares y ambrosias
donde Dios con un resoplido mágico, bendice esta tierra divina y sagrada,
cuna de poetas amantes y valientes,
y camposanto de indómitos rebeldes que sonríen a la muerte.

Hoy, guitarras y requintos trinan y agolpan con severidad su cajón,
instigan a las notas más tristes y más dulces, a recordar nuestra
alicaída historia, llena de episodios de desilusión como capítulos
de triunfo y de inexorable gloria.

Hoy, politiqueros se llenan las fauces de promesas y paparruchadas,
repletas de inmisericordes y demagogos discursillos, que procuran
sanar los corazones de treinta y tres millones de guerreros, que aplacados
por estos mismos anhelan la ilusión de un Perú mejor.

Hoy, 28 de julio es día de júbilo, de alborozo y regocijo,
de cervezas heladas y valses criollos,
de jacarandosa jarana y de un buen ceviche norteño,
de besos cándidos de nuestra madre y de abrazos de reconciliación con nuestro prójimo.

Hoy, te amo Perú.  

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