Existir

El frío retumba los cristales,
los quiebra hiriente,
fuerte,
insensible,

volvemos la mirada desde afuera,
volvemos al tedioso encanto de seguir,
al horrible estado de inacción,

a la inerte forma de ebullirse.

El frío empaña los cristales
y los desgasta,

es incapaz de ser piadoso,

afuera todo es tan distinto,
la sed del polvo con la piedra,
la unión del llanto con la tierra,
la palma de la gente y el color,

la manera inédita de sustraerse,

el pelo y su batalla con el viento,
las cabezas suspendidas
y gargantas silenciadas,

las estatuas bien vestidas,

las personas sepultadas;

distintos,
todos,

ya no queda más.

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