Estoy frente a la pasarela, es tu cabellera la que te hace lucir cual doncella, te ves tan bella, reencarnación de Cinderella.
Y no sé si será el café cargado, la música tan alta, ese ritmo tan sugestivo, o tu mirada que desata, pasión, incendios y unas llamaradas que atacan mi entrepierna, consumen mi cordura, y esa sonrísa tan encantadora que merece todos los reconocimientos que haya.
Caigo en la cuenta de tu vestuario,
desvío inconscientemente la mirada hacia tus zapatos, unos tacos, nace una lluvia de ideas, fetiches se crean, seguidamente subo en dirección norte, encuentro tus pupilas, esa mirada penetrantemente tierna, no cabe duda eres la reencarnación de Cinderella.
Entonces notas mi mirada aduladora, y se esparce tu sonrisa cautivadora, tus finos labios se roban mi atención, notó la forma de corazón, sonrío, eres tan tierna incluso sin darte cuenta.
Me quedo unos minutos observando, imaginando, lo que conocemos como felación, el placer que sentiría, la excitación, cuanto ego se me sumaria.
Seguidamente observó el delicado escote que esconde a la perfección tus atributos, como eleva lo cotidiano al nivel de extraordinario, y aunque por extraño que sueñe se me vienen pensamientos de sicario, vestirte de reina, darte mi esencia, tu locura es mi ciencia.
Finalmente llegó a tu pantalón, los celos se disparan, sin razón siento celos, rozarte así sería mi sueño, analizo tu manera de caminar, te vuelves consciente de mi presencia, desaceleras, quien sabe si te mojas con mi elocuencia.
Giras, inesperadamente, y en mi mente se plasma una foto, de aquel trasero perfectamente redondo, despertarás al titán, sin remedio, no hay más, tengo ganas de hacerte mía, que locura la intención de fundirme en ti, el deseo me consume, quiero más, más de ti, de ese cuerpo tan perfecto.
-Sajo