Volver a ser niño
y correr,
atravesar los muros
y el peligro,
¡Correr!
Pequeños dioses insufribles,
amos del tiempo
y sus desgastes,
pequeños túneles inexorables,
pedacitos extrapolados de la vida,
materia en pleno movimiento,
eternas extensiones de la madre,
retacitos,
nebulosas comparables con el fuego,
diminutos misterios,
posibilidades al fin.
Un día toca abrir la puerta
y descubrir
los juguetes rotos
que vivirán por siempre
en nuestra infancia.