Adicto a tu toxicidad

No se supone que deba de estar escribiendo sobre ti, me duele pensarte y saber que ya no estás aquí. Te extraño pero no voy a insistir, prefiero tenerte lejos, al menos así te puedo sufrir, que tenerte cerca y dejarme destruir.
Hay días en los que no dejo de pensarte, que me duele la cabeza de tanto extrañarte. Otros en los que repito tu nombre sin ninguna razón, miro tus fotos y me deprimo, me hace falta tu sonrisa, tus besos y tus caricias. Me hace falta tu malicia.
Te sueño y odio despertar, ya no me llegan tus mensajes a mi Whats, me siento muy mal y quiero llorar, no puedo, no estás.
No estás para abrazarme, para calmarme. Necesito explotar, explotar dentro de ti, para luego echarme contigo, dejar que veas mi vacío, que lo llenes de tu amor corrosivo.
Soy adicto a tu toxicidad.
Quisiera hablarte, preguntarte si ya me olvidaste, si ya me superaste.
Como hiciste para avanzar, aunque sea yo quien te dejo de contestar.
Quiero llorar, pero no estas, no estas para abrazarme.
Para abrazarme y follar.
Follarte era mi forma de amarte, siempre lo dije aunque nunca supe como expresarme.
Te amé, incluso más que a mí mismo, te presumí en todas partes, te hice mi prioridad, te di mi mundo y mi felicidad.
Y sigo pensando en que falle, cómo no fui suficiente para llenarte, cómo no supe valorarme por amarte y ¡joder, que eres arte!
Intente retratarte, mi galería podría enseñarte, cientos de fotos de tu belleza, y son de aquellas, ya sabes, las que no publicas, las que te hacen justicia.
Estoy escribiendo otro verso que trata sobre ti, aunque no debería, estoy pensándote, como cada día, estoy extrañándote, aún sabiendo que tu toxicidad ya no es mía.

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