Niño Hombre

Llevo en mi el grisáceo color de unos cabellos muertos, zigzagueante al soplido del estruendoso viento.
Encima del río de mi vida, del tiempo que abandona mi cuerpo, de lagrimas rotas, con recuerdos añejos de un alma que se va.
Creo entender al niño que se vuelve hombre, al niño que fue roto sin desvanecerse, al que le cambiaron el alma por desilusión.

Y aún así, guardo un lugar para ti en mi corazón,
seguro que iré al lugar al que pertenezco,
se que la noche pertenece a los amantes, esta vez el ocaso es para mi.
Y espero encontrar algún día todo el perdón que un alma necesita.

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