Lo que sucede es
que ya no busco mucho y
ya no suelo
volver atrás.
Ando apenado por eso,
terriblemente inconcluso,
nada es más terrible que eso.
Para qué faltar y cometer ausencias,
para qué volver hacia las frías
escarchas,
hacia fragmentos cortantes,
para qué tender la vida sobre
hojas obscuras.
El corazón anda de traje negro
por la calle,
fumando su pucho,
haciéndose ceniza,
volviéndose humo,
lucky heart, lucky heart,
por andar caballerito
con las piedras,
ya ves,
tenías que quitarte
el saco un día.
Esta incongruencia entre tu pelo
y tu cadera
se asemeja a un disparo
en la cabeza,
leve muerte del volcán,
leve canto de la piel,
leve sierpe
que se oculta por la noche.
¡Qué incongruencia!
El secuestro
es un nuevo punto de partida.