Finitud

Imagina la decisión correcta,
la presión.

La carga efervescente que contienes en el pulso.

Las cosas que te guían pueden ser lo mismo
que frutos caídos,
estáticos,
inertes cual sepulcros,

la mirada de los hombres tiene el mismo sentido;

pero hay pájaros bonitos,
revoloteando sobre las ciudades,
sintiendo el frío que punza sus alas,
reducidos,
tratando de subir, lejanísimos,
al sol,
al fuego,
a momentos increíbles.

A cierta altura deciden caer,
por peso,
por fuerza,
por cariño al vértigo,
ese péndulo invisible
que los mantiene vivos
y que se quiebra,

caen
pero ya no como un acto voluntario,
descienden como reacción a la insuficiencia,
la finitud.

Súbitamente la muerte es un acto de justicia.

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